Contenido del curso
1 – FUNDAMENTOS Y PARADIGMAS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
El objetivo es cimentar la base teórica que sustenta la toma de decisiones pedagógicas.
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2 – DIAGNÓSTICO DE LA PRÁCTICA DOCENTE.
La práctica docente en la educación superior no se reduce a transmitir conocimientos disciplinares: es un proceso complejo que se construye sobre la comprensión profunda de quién enseña, a quién se enseña, cómo se actúa en el aula y cuáles son los caminos para mejorar. En este sentido, el punto de partida de toda transformación pedagógica es la reflexión consciente sobre la propia labor.
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3 – DISEÑO DEL PLAN DE MEJORAS.
Aquí transformaremos necesidades identificadas en acciones concretas. Pasaremos de saber qué debemos mejorar a definir cómo, cuándo y cómo sabremos que avanzamos.
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4 – APLICACIÓN ACOMPAÑADA
En esta unidad pasamos del diseño a la acción. Pondremos en práctica el plan de mejora que construimos, con acompañamiento cercano y análisis de resultados.
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5 – EVALUACIÓN Y PROYECCIÓN
Llegamos al cierre de nuestro recorrido. Es momento de ver cuánto hemos avanzado, qué aprendimos y hacia dónde seguir creciendo.
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MENTORÍA Y DESARROLLO DOCENTE

1.1 – Epistemología y pedagogía.


Introducción

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En el ámbito educativo, especialmente en la educación superior, toda acción de enseñanza y aprendizaje no ocurre al azar, sino que responde a concepciones profundas sobre qué es el saber, cómo se adquiere y para qué sirve. Para comprender y fundamentar adecuadamente la práctica docente, es indispensable analizar dos conceptos fundamentales que actúan como cimientos de toda propuesta formativa: la epistemología y la pedagogía. Aunque pertenecen a ámbitos distintos del conocimiento, se encuentran estrechamente relacionados y se condicionan mutuamente. La primera aporta la base filosófica que define la naturaleza del conocimiento, mientras que la segunda traduce esas ideas en estrategias, métodos y relaciones concretas en el aula. Entender esta conexión permite al docente ser consciente de sus decisiones, justificar su labor y adaptarse a las exigencias de la formación profesional contemporánea.
 
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La epistemología

La epistemología se entiende como la disciplina filosófica que reflexiona sobre la naturaleza, validez y límites del conocimiento, definiendo qué se considera saber, cómo se construye y quién lo valida en el ámbito educativo. Se ocupa de responder preguntas esenciales: ¿qué podemos conocer?, ¿cuál es el origen de nuestras ideas? y ¿cómo sabemos que algo es verdadero? Estas reflexiones no son meramente teóricas, sino que impactan directamente en la educación, pues determinan qué contenidos se seleccionan para ser enseñados, qué criterios se usan para evaluar si se aprendieron y qué autoridad se le otorga al docente o a las fuentes de información. Por ejemplo, desde una postura empirista, se asume que el conocimiento proviene de la experiencia y la observación, por lo que la enseñanza priorizará la práctica, los experimentos y la recolección de datos. En cambio, desde una visión racionalista, se considera que la razón es la fuente principal del saber, por lo que se dará mayor énfasis a la lógica, la deducción y la construcción teórica. Incluso, si se adopta una postura constructivista, se entiende que no hay una verdad absoluta y que el conocimiento se elabora por cada sujeto, lo que cambia totalmente el sentido de la enseñanza (Cañizales, 2015).
 
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La pedagogía

Por su parte, las corrientes pedagógicas son conjuntos coherentes de principios, teorías y prácticas que orientan la enseñanza, basadas en una determinada visión del ser humano, del aprendizaje y de la cultura (Cañizales, 2015). Si la epistemología define qué es conocer, la pedagogía define cómo organizar las condiciones para que ese conocer ocurra.

 
Cada corriente pedagógica como el conductismo, el cognitivismo o el sociocultural nace de una base epistemológica específica y propone formas distintas de relacionar al docente, el estudiante y el contenido.
 
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Un ejemplo claro de esta relación se observa al comparar dos modelos. El modelo tradicional se apoya en una visión epistemológica realista, donde el conocimiento es algo externo, único y acabado que debe ser transmitido. Su corriente pedagógica asociada sitúa al docente como poseedor del saber y al estudiante como receptor pasivo; la clase es magistral y la evaluación se centra en la reproducción de información. Por el contrario, el enfoque constructivista se fundamenta en una epistemología que entiende el saber como una construcción personal y social. Aquí, la propuesta pedagógica cambia: el docente es un mediador, se utilizan métodos activos como el estudio de casos o el aprendizaje basado en problemas, y la evaluación busca comprender cómo el estudiante elabora y aplica sus conocimientos.
 
Ambos marcos condicionan directamente cómo se organizan las relaciones y los procesos en el aula universitaria. En la educación superior, donde se forman profesionales capaces de resolver problemas complejos y seguir aprendiendo durante toda la vida, esta relación es determinante.
 
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Una docencia fundamentada reflexiona sobre qué tipo de conocimiento necesita la carrera y el perfil de egreso, y elige las formas de enseñar que sean coherentes con esa visión.
 
No es lo mismo formar para la repetición de datos que para la creación de nuevos saberes; cada propuesta responde a una concepción distinta de epistemología y pedagogía.
 

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Bibliografía

 

Cañizales, A. (2015). Fundamentos epistemológicos de la educación. Editorial Universidad de Los Andes.
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